1. Hostinger: El equilibrio perfecto para empezar Si estás lanzando tu primer blog o una web para un cliente pequeño, Hostinger es la recomendación lógica. Han pasado de ser "los baratos" a ser una de las opciones más rápidas gracias a su tecnología de servidores LiteSpeed.
Lo mejor: Su panel de control es tan sencillo que no necesitas ser programador.
Ideal para: Proyectos que están empezando y buscan velocidad sin vaciar la cuenta bancaria.
2. SiteGround: Cuando el soporte lo es todo Si tu web es tu negocio y no puedes permitirte que esté caída ni cinco minutos, SiteGround es el estándar de oro. Su soporte técnico es, sinceramente, de otro planeta; te responden en segundos y te solucionan el problema, aunque sea culpa de un plugin que tú instalaste.
Lo mejor: La seguridad. Tienen un sistema que bloquea ataques de bots antes de que toquen tu web.
Ideal para: E-commerce (WooCommerce) y webs profesionales.
- 3. Vultr: Para los que buscan potencia pura (VPS) Aquí entramos en terreno avanzado. No es un hosting tradicional, sino servidores en la nube. Es lo que usamos cuando ya tenemos miles de visitas y necesitamos que la web vuele.
Lo mejor: Pagas solo por lo que usas.
El reto: Requiere conocimientos técnicos o usar una herramienta puente como Cloudways.